El lavado

Durante el tiempo que llevo bordando a punto de cruz, he ido aprendiendo algunos truquitos que los compratiré con vosotras.
Recuerdo cuando terminé mi primer trabajo, observé que la tela que había bordado estaba un poquito arrugada de enrollarla entre las manos, ya que yo no uso bastidor, y no sabía cómo lavarla. Me daba miedo que todos los colores de los hilos me la ensuciaran.
Puse agua fría con un poquito de jabón neutro, sumergí la tela, y la tuve allí  un par de minutos. Después la dejé escurrir sobre una superficie limpia y la tendí con cuidado de que no le diera el sol.
Quedó limpia y ningún hilo destiñió en la tela.
Cambia mucho el trabajo terminado después de pasar por el agua.